¿Alguna vez has clamado a Dios porque no sientes Su presencia en tu vida? A veces lo sentimos  distante, como si estuviera lejos.

¿No es horrible sentir que Dios te ha abandonado? Has estado orando y ayunando durante mucho tiempo y sin embargo no hay respuesta; todavía sientes que tu tierra está seca.

Y es precisamente durante la temporada de silencio y sequedad en que el enemigo ataca más. Cuando uno se pregunta a sí mismo: “¿Me ha abandonado Dios?”, ese mismo pensamiento atrae al enemigo y él comienza a atacar tu mente y tu corazón de tal manera que te hace finalmente alejarte de Jesús.

En las estaciones de sequedad tendemos a alejarnos de Dios.

El Salmo 143 es un salmo en el que el Rey David manifiesta sus sentimientos de depresión.  Sin embargo, es bueno reflexionar como David y no meditar sobre el problema. En cambio, él literalmente fue contra el problema, eligiendo recordar los buenos tiempos en días pasados, considerando los hechos de Dios y las obras de sus manos (vea el Salmo 143-5)

Recuerda  que llevas la semilla de creer,aun cuando no veas. Medita en la bondad del Señor. Siembra con fe y Dios bendecirá esa semilla.

Debes entender esto, no tienes permiso para darte por vencido porque Dios no se ha rendido contigo. ¡Anímate, sobrevive a la estación de seca y prosperarás en la siguiente!

Sembrar una semilla

Cuando usted siembra una semilla, no ve los frutos por mucho tiempo. Hay un largo período de silencio. Durante una temporada, la semilla está enterrada debajo de la tierra y parece haber desaparecido por completo.

Las aflicciones del pueblo de Dios son semillas sembradas en lágrimas. A veces se necesitan años y décadas de llanto y lloro; pero la promesa que Dios le ha dado es mayor, por tanto, anímese en el Señor. Recuerde esto: ¡Los que siembran con lágrimas, con alegría cosecharán!

Una semilla, después de sembrada, está sujeta a muchas amenazas en el terreno. Lo mismo ocurre con las semillas sembradas por los hijos de Dios. Se paciente, Dios necesita que esa semilla continúe oculta, que permanezca enterrada, para que después pueda crecer fuerte. Aunque muchos no lo vean, sus raíces están creciendo poco a poco más y más fuertes.

En el Reino de Dios no hay saltos de estaciones, Dios no se mueve de la noche a la mañana.

Varias cosas pequeñas, aparentemente insignificantes sucederán a tu alrededor durante la estación de seca. Sepa que esto es Dios alineando todo en su vida. Una semilla requiere grandes responsabilidades y estas pequeñas alineaciones son los primeros frutos que empiezan a crecer a partir de la semilla que fue plantada, tranquilizando al agricultor porque la cosecha completa está cerca. Lenta, pero segura, viene en alineación para que la gloria de Dios se manifieste en su vida.

A nivel del suelo

En el Salmo 143:10 puedes oír el grito del Rey David orando por obtener guía desde lo alto durante la estación de seca: “Enséñame a hacer Tu voluntad, porque Tú eres mi Dios; Que tu buen Espíritu me guíe en un terreno llano”.
¡El Señor dice que debemos estar a nivel del suelo buscando la sabiduría, el conocimiento y la dirección de Dios!

Sea paciente, pues los intentos y las temporadas secas sólo lo harán más fuerte. La sequedad es la manera en que Dios nos prueba con Su fuego.

Cuando pasas por pruebas  te acercas mucho más a Dios. La sequedad nos urge a aferrarnos al Trono de Dios, y una vez que estamos allí, ¿qué buscamos y pedimos realmente? Deseamos un conocimiento más profundo de Él. Pedimos a Dios que nos muestre Su rostro aun  cuando somos indignos, infieles y ni siquiera hemos orado lo suficiente.

Fortalece  tu fe humillándote, meditando y orando. Ora por la gracia. Ora por liberación. Ora por  fuerzas. Aprende a ser obediente por lo que estás sufriendo, como lo hizo Jesús: “Aunque Jesús era el Hijo de Dios, aprendió la obediencia por las cosas que sufrió” (Hebreos 5: 8).

No permitas que esta temporada de sequedad te aleje de tu encuentro con Jesús. La estación seca terminará y el Cielo bajará.

Sal fuerte y victorioso de la estación de seca.  Deja que el Espíritu Santo te lleve a una tierra de tranquilidad y felicidad.

Canta una canción de amor a Jesús. Deléitate en el Señor. Permanece en Su Voluntad, permanece en Su presencia, y Él bajará. Dios te llamará su amigo.

Si sobrevives a esta estación seca, Dios te asegurará que en la próxima temporada prosperarás.
Hoy Dios te anima a que no te des por vencido. ¡Mantente fuerte!

¡Gracias a Dios por su misericordia!

Lleva a otros la semilla de creer en lo que no se ve. Recuerda la bondad del Señor.  Siembra con fe y Dios bendecirá esa semilla.