[Traducción: Inglés Italiano]

¿Está listo para recibir una palabra del Señor que pueda cambiar su destino?
Querido hermano, tomemos un minuto para reconocer que somos una generación privilegiada.

Dios nos ha puesto en un momento como éste, de tiempos de  milagros y de testimonios. Somos parte de una generación que verá el próximo gran avivamiento.  Si usted lo cree así: grite un ¡Amén!

Detalles del asunto.

Hay ciertos principios que cuando se aplican permiten comprender el corazón de Dios. ¿Sabía que hay maneras de mover el corazón de Dios? Tenemos que prestar atención a los detalles.

Con el fin de avanzar en su destino hay algo que usted debe entender. Dios es un Dios de posición. Mueve las personas de un lugar a otro para lograr su propósito divino. Usted debe entender, primeramente, la posición en la que  se encuentra. Busque y pida a Dios que le muestre sus caminos, opte por estar a sus pies: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. [Filipenses 4: 7 (RV)]

Al igual que David, nos guiamos por nuestro Dios Todopoderoso para ganar todo el tiempo, desafiando al mundo secular y al uso de medios no convencionales; y así de esta manera, poder ganar las batallas de la vida. Reconozca todo el peso de la Escritura que dice: “No toquéis a mis ungidos ni hagáis a mis profetas ningún daño” [Salmo 105: 15]

Cuide su corazón del miedo.

La victoria de David sobre Goliat era considerada como una anomalía en el mundo.

La Biblia nos cuenta la historia:

Los filisteos desde su montaña, decidieron desafiar a los israelitas, que residían en otra montaña. Justo entre ellas, había un valle con un pequeño arroyo que solía llamarse, el valle de Elah. Los filisteos decidieron enviar su poderoso guerrero, un campeón llamado Goliat, para resolver la controversia, entre éste y un guerrero del campamento de Israel, del valle de Elah.  Hubo temor en los corazones de los hijos de Israel. Se echaron hacia atrás por lo que vieron.

Como cristianos, cuando permitimos que el miedo entre en nuestros corazones, estamos en el mismo escenario. Si usted va a vivir su vida cristiana, teniendo en cuenta lo que ve; le advierto, que usted se echará hacia atrás y caerá.

¡Como hijo del Dios Altísimo Ud. debe vivir por Fe! Los creyentes en Cristo tienen la confianza de mirar a los gigantes en su vida y decir: “¿Y qué? El Señor es nuestro Pastor!”

Encontrar la llave que abrirá el Corazón de Dios.

Dios honra a cualquiera que esté dispuesto a tomar posición para Él. David tenía un corazón de pastor, no dio marcha atrás, sino siguió adelante. Él fue a Goliat con una honda y una vara, porque esas eran las herramientas de su oficio. “Entonces él tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en su bolsa de pastor. Su honda en su mano, y se acercó al filisteo”. [1 Samuel 17]

Cuando Ud. se pone de pie para Dios, el mismo Dios permanece en usted.

Muchas veces nos da miedo hablar de ser cristianos, porque nos avergüenza lo que nuestros colegas puedan pensar. Estamos demasiado preocupados por lucir bien, ante las personas que nos rodean, cuando Dios está diciendo: “Si no permaneces en mí, yo no permaneceré en ti.”

Dios está buscando a una generación que esté dispuesta a permanecer en Él. No hay que llegar a un lugar y comprometernos con los puntos de vista y valores mundanos de ese lugar. Al contrario, debemos ser una generación que no se avergüence del Evangelio. No se avergüence de lo que sea en Cristo. Cuando Él comienza a manifestarse en Ud. no tiene que decir una sola palabra: “Él se levantará por Ud.”.

David: Un hombre conforme al corazón de Dios.

En el combate, para derrotar al enemigo tiene que ir a una gran altura. David, contra todo pronóstico y sentido común, optó por luchar contra el gigante, haciéndose vulnerable al enemigo. Pero David miró a la batalla desde el punto de vista de Dios. David conocía el corazón del Señor, él  sabía que Dios funciona al revés.

Es en el “valle” donde están los recursos ocultos de Dios. Es en el valle, en un lugar vulnerable, donde estamos a solas con Dios y Él está más cercano a nosotros. Es en el valle donde Dios oculta los recursos para su victoria. Gracias a Dios por los valles y sombras de muerte en nuestras vidas (Salmo 23). Si usted no ha pasado por el valle, ni por lugar de cambio o destrucción; entonces Dios no ha terminado en su vida todavía. Escuche la voz de Dios que le dice: “¡No es momento de quitarse, es momento de levantarse!” Por lo que Ud. debe declarar: ¡Voy a derrotar a los gigantes, en el poderoso nombre de Jesús!

Sólo en el valle de nuestras vidas podemos encontrar la corriente de agua viva – el Espíritu Santo.

Su éxito no es lo que ha hecho, cuán grande haya sido su educación, lo bello que  sea su coche, la cantidad de dinero que gane… El éxito viene a esos que se sumergen  totalmente en las aguas del Espíritu Santo. Vamos, deje ya el control, deje que el Señor sea, el Señor de su vida. Sólo estando en ese fluir, comenzará a dar frutos para el Reino de Dios. Escuche el deseo del Señor hoy, para que su fluir se mantenga, de manera constante, en su vida.

David conocía que había una corriente de agua en el valle. Mientras tanto, en su recorrido por la montaña, antes de llegar al mismo; encontró una corriente, donde pudo apreciar, cómo las piedras eran suavizadas por el roce del agua. David  tomó esas piedras y las colocó en su bolsa.

Dios quiere recogerlo hoy y ponerlo en su bolsa, junto a otros que quieran derrotar gigantes en esta generación. El fluir de las aguas, da lugar a un pulido de esas piedras. Cuando está en la bolsa, con otros cinco, el pulido tendrá una mayor intensidad; porque no proviene de una corriente suave, se trata de piedras que se frotan unas con otras.

Dios está buscando la piedra más pulida; la que encaje perfectamente en sus manos. La piedra en la corriente es la  misma piedra en la bolsa, que en la mano, y luego en el viento. Y va a golpear la cabeza de Goliat.

Si se queda suficiente tiempo en la corriente; el viento del Espíritu Santo, lo llevará a su destino, al destino que Dios ha propuesto para Ud.

Hay un río.

Hay una corriente que te alegra;
que te refresca,
que te revive,
que traerá la esperanza de regreso a tu país.

El Señor lo guiará a aguas tranquilas. Tal vez piense que tiene la suficiente unción – tómelo con calma, vaya despacio. Permanezca en el arroyo.

Evalúese hoy: ¿Qué tan bien encaja Ud. en las palmas de las manos del Señor?

Si está leyendo esto, el Espíritu Santo desearía que escuchara esta declaración:

“¡Quédese un poco más, en el fluir del Espíritu Santo!