[Traducción: Inglés]

Toda la Biblia está llena de grandes historias que narran la vida de hombres que se hicieron héroes, por sus maravillosas hazañas. Esos valientes guerreros fueron  ungidos por Dios y de esta  manera,  pudieron realizar funciones especiales para el reino de los cielos.

En 2 Reyes 9: 1-3, la Biblia nos habla de una poderosa historia del profeta Eliseo y Jehú:

“Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas y le dijo: Ciñe tus vestidos, y toma en tu mano este frasco de aceite, y ve a Ramot de Galaad. Y cuando llegues, busca allí a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimshi. Y entra, y haz que se levante de entre sus compañeros, y llévalo a una cámara interior. Entonces toma el frasco de aceite y derrama sobre su cabeza, diciendo: Así ha dicho Jehová: Yo te ungiré rey sobre Israel. Entonces abre la puerta y huye; no te demores.”

Jehú era conocido como el “loco” que no podía ser detenido. Dios lo usó en áreas donde otros no tuvieron éxito. Él fue más tarde entrado en razones para destruir a la reina malvada Jezabel.

He aquí algunas lecciones que podemos aprender del momento de la unción de Dios en la vida de Jehú.

Principio 1- ¡Salga de su zona de confort!

En este pasaje de las Escrituras, Eliseo está instruyendo a uno de sus siervos para ir y ungir a Jehú como rey de Israel. Eliseo le dice que vaya y encuentre a Jehú, y que “entre y lo haga levantarse de entre sus compañeros, y lo lleve a una habitación interior” (versículo 2).

Observe que se le ordenó “que se levantara” de entre sus compañeros antes de ser ungido. El primer paso para entrar en nuestro destino es levantarse de lo que nos hemos acostumbrado.

Dios quiere mostrar su gloria a esta generación, pero primero tenemos que despertar, levantarnos de la obediencia lenta y desconectarnos de nuestras distracciones mundanas.

Hágase esta pregunta: ¿Qué distracciones en mi vida me impiden acercarme a la presencia de Dios?

Principio 2 – Entre en la cámara de Dios

Cuando nos levantamos de la familiaridad y de la tibieza, entonces tenemos una invitación abierta a entrar en la cámara interior de Dios. La cámara interior representa el lugar donde no todos habitan. Ese lugar es el corazón de Dios.
Dios esperó hasta que Jehú entró en aquella cámara interior antes de que el profeta lo ungiera.

Allí en el corazón de Dios, veremos el resto del mundo de manera diferente, allí veremos como Dios ve.

Es también en este lugar que veremos Su poder y Su gloria como nunca antes. Para que el reino de Dios se manifieste a través de nuestras vidas como nunca antes, debemos levantarnos y entrar a la cámara interior con oración y ayuno.

¿Quién puede entrar en la cámara interior de Dios?

En el Antiguo Testamento sólo se permitía al sumo sacerdote entrar en la cámara interior de la presencia de Dios, “… sólo una vez al año, y nunca sin sangre…” [Hebreos 9: 7]

El Nuevo Testamento nos dice que los que están en Cristo tienen el privilegio sin precedentes de “entrar audazmente a la presencia de Dios, al santuario interior, donde Jesús ya ha entrado por nosotros”. [Hebreos 6: 19-20] ¡La puerta de la cámara interior está desbloqueada para todos aquellos que aman a Jesús!

El Señor quiere que usted tenga acceso a Su corazón. Cuando tenga acceso a la cámara interior de Dios, derramará sobre usted una nueva unción. ¡Él te llamará con un nuevo nombre!  Apocalipsis 2:17, Isaías  62: 2.

¡Busquemos ahora a Dios!

El primer paso del fenómeno natural de la lluvia, es  cuando el agua  asciende primero al cielo en forma de vapor, para que ésta caiga. Igualmente, para que la unción de Dios baje, nuestras oraciones y adoraciones deben subir primero.

Mantén tus lámparas espirituales llenas del aceite del Espíritu Santo. Mantén tu corazón rebosante de Su amor. Entonces la unción será derramada sobre ti, sobre tu iglesia, sobre tu ciudad y sobre tu nación. “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” (1 Corintios 2: 9)

Confía en la promesa de Dios, no importa cuántos juicios enfrentas o cuánto tiempo  sea el retraso. Que la adoración a Dios siga subiendo. Empuja, hasta que entres en la cámara interior y el Rey de Reyes pueda  ungirte con aceite.

¡Espero con gran expectativa que  puedas ser ungido por Dios y como  guerrero puedas asumir lo que  Él tiene preparado para ti!