La Biblia recoge de cuántas situaciones podamos encontrar en cualquier época, persona, o lugar; porque a Dios no le ha faltado nada por tratar, por muy importante o pequeño que  pueda  suceder, en los seres humanos, o en circunstancias específicas; Dios las trató de sucesos que se repiten  a  todo lo largo de la historia de la humanidad.

¿Sabía usted que Dios a menudo usa a las personas débiles para luchar contra los altos y poderosos?

En el libro 1 Samuel 17: 33-35, podemos conocer la historia de David. Este era un joven pastor, el hijo más pequeño de la familia, el más débil. Tanto para sus hermanos como para su padre era insignificante. No todos los pastores son atacados por leones y osos, ¿verdad? Sin embargo, este  muchacho fue capaz de luchar contra leones y osos para defender a sus ovejas de la boca de las bestias.

En el transcurso de nuestras vidas enfrentamos diferentes batallas. Pueden haber ocurrido cosas terribles. Es posible que usted haya estado en un lugar donde no podía confiar en nadie a su alrededor. Pero, recuerde: Dios nos trae al mundo con un propósito. Por otra parte, si tienes un gran destino, el diablo atacará tu mente, tus finanzas, tu matrimonio o tus hijos para retrasar el cumplimiento de tu destino. El diablo tratará de impedir que se cumpla el propósito por el cual Dios te formó.

Pagar un precio

 Al rey David le sucedieron cosas terribles durante toda su vida. Podemos conocer detalles en el libro 1 Samuel 20: 1. Allí se describe como el rey Saúl, su propio rey, quería matarlo.

En 1 Samuel 21: 12-15: Hay una historia muy graciosa e impresionante cuando David, ya convertido en el rey más exitoso de la historia, tuvo que humillarse y  pasar por una persona demente, para evitar la muerte,  por las manos de Aquis, rey de Gath.

En el capítulo 23 del primer libro de Samuel, David y sus hombres tuvieron que vagar sin dirección para lograr escapar de la ira del rey Saúl (1 Samuel 23:13).

El gran rey David fue castigado y burlado por la gente, en momentos en los que el rey Saúl había muerto y pudiesen sospechar de él por la muerte del mismo.  [1 Samuel 25: 10-11].

Pero además de todo ello, el momento más bajo de la vida de David ocurrió cuando perdió todo: sus hijos, sus mujeres, su ciudad, sus riquezas, su fortaleza y hasta el amor de su pueblo, que habló de apedrearlo.  Esto puede ser consultado en 1 Samuel 30: 1- 6.

David estaba pagando un alto precio. Pero recuerde, ¡su sufrimiento no fue en vano! Dios estaba enseñando a David a no confiar ni en el hombre, ni en sus propias fuerzas humanas. El Señor estaba guiando a David, a través de situaciones muy difíciles, para que confiara en Él solamente.

¿Estás amargado por tu situación actual o estás bien así como te encuentras? Al igual que David, durante los momentos más difíciles, en lugar de quejarse, usted necesita ser fiel y confiar en el Señor. Si estás decidido a pagar el precio, durante un tiempo, pasarás pruebas y tribulaciones; hasta que Dios, si te mantienes firme a Él, te establecerá y te bendecirá.

 Prepárate para tus bendiciones

 Es asombroso saber que esperar por las bendiciones, no implica solamente pagar un precio. También implica prepararse para lo que Dios tiene reservado para uno. Por ejemplo, el rey David vivió en el exilio, en una tierra extranjera (1 Samuel 27: 7), sin embargo, David continuó practicando sus habilidades y continuó ganando todas sus batallas durante el exilio.

Preparación significa, prepararse por fe, para las próximas bendiciones. Por ejemplo, si Dios te ha llamado a predicar, una forma de prepararse para ello, es dedicar más tiempo a estudiar la Biblia y pedir al Señor revelaciones de Su Palabra.

Esfuércese e intente obtener y aplicar todos los recursos que pueda encontrar.

Esa temporada de preparación es también un tiempo en que Dios moldea tu carácter para Sus propósitos. Tenga suficiente humildad para  revisarse por dentro y humillarse a sí mismo y el Señor le perfeccionará por Su Espíritu.

Espere en el Señor: “Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”(Isaías 40:31)

Prepárese hoy potentemente, para cuando el Señor demande de usted mañana, pueda cumplir la tarea con éxito. Y cuando el Señor abra las puertas de tu destino, puedas estar listo, y remontes con alas de águila, hasta lo más alto, de los sitios más altos.

¡Qué Dios le bendiga poderosamente! Compártalo con familiares y amigos.