Últimamente, el ayuno en los Estados Unidos ha estado en muchas noticias.  Se divulgan frecuentemente una serie de planes de dieta para adelgazar, que incluyen el ayuno como parte indispensable. La idea de estas súper dietas es comer unos días y luego ayunar otros días. Entonces, podrás ser muy delgado en muy poco tiempo. Pero, ¡No creas todo lo que lees!

En la Iglesia, el ayuno es uno de esos “deberes” que algunos se resisten a hacerlo mientras otros lo hacen a regañadientes. El ayuno a menudo se realiza en etapas específicas del año: como la Cuaresma, la Pascua o a inicios de Año Nuevo; generalmente cuando los líderes de la iglesia lo solicitan.

Lo cierto  es que el ayuno está garantizado para hacerte grande y fuerte. Mediante el ayuno tu espíritu se hace más grande y fuerte, mientras que tu carne se hace más pequeña. Y aunque la pérdida de peso físico sea un subproducto, la ganancia final es TU caminar más cercano con Dios.

Cuando Jesús caminó sobre la tierra, el ayuno era una marca, un signo seguro de devoción, diseñado para diferenciar a los “elegidos” de los “menos agraciados”. Los rabinos y fariseos ayunaban, pero especialmente ante un público; donde podrían ser admirados y reverenciados por su fervor religioso. Sin embargo, no era así con los discípulos de Jesús. De hecho, el contraste fue tan GRANDE y OBVIO que incluso los discípulos de Juan el Bautista se preguntaban asombrados por qué los seguidores de Jesús no se untaban hollín en la cabeza y se negaban a comer, cuando el ayuno era obligatorio para mostrar su devoción.

En la escritura, en el evangelio de Marcos 2:18 – 20 los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, cuando vinieron personas a Jesús y les preguntaron: “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, pero tus discípulos no?” Y Jesús les dijo: “¿Pueden los invitados a la boda ayunar mientras el novio está con ellos? Mientras tengan al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días cuando el novio les sea quitado, y entonces ayunarán”.

Jesús explicó muy claramente: Yo estoy aquí, no te inquietes y aclaró aún más: “Una vez que me haya ido, entonces mis discípulos ayunarán”.

Dos mil años más tarde, nosotros, la Iglesia, Su Novia; continuamos ayunando hasta que Jesús, nuestro Novio, venga una vez más.

Entonces, ¿por qué ayunamos?

Aquí están 7 grandes razones por las que ayunar

1. El ayuno trae dirección y claridad. Cuando Elías perdió la dirección y quiso morir, un ángel de Dios se le apareció, le ministró, y le ordenó: “Sube a la montaña, y allí Dios te recibirá”. (1 Reyes 19: 4-8). Durante cuarenta días y cuarenta noches, Elías ayunó y Dios se le apareció. El ayuno nos prepara para tener una dirección clara y conocer  lo que Dios quiere hacer en nuestra vida.

2. El ayuno hace que uno esté más atento a Dios Todopoderoso. Cuando posponemos comer, nuestro espíritu se vuelve más activo, inteligente y sensible a Dios.  Si alimentas y llenas tu carne, tu espíritu se debilita; mientras que, si alimentamos nuestro espíritu, es nuestra carne la que se debilita. Cuando caminamos con Dios y nos acercamos más a Su presencia, nuestro espíritu comienza a entender lo que el Señor nos está diciendo. Él siempre nos guía, pero no siempre lo entendemos. ¡Que nuestro espíritu se active cuando dejemos de comer y escojamos su voz como nuestra prioridad!

3. El ayuno libera el poder de Dios. El ayuno es una especie de pacto, una promesa de compromiso, por un período determinado de tiempo, entre usted y Dios. Jesús, el Hijo de Dios, ayunó durante cuarenta días. Hizo todo lo que los humanos deben hacer.

En Lucas 4: 1-2 “Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días. Y cuando terminaron, él estaba hambriento”.

Al final de los cuarenta días, los ángeles vinieron a ministrarle y Jesús salió con poder. Si el Señor recibió poder después del ayuno, entonces podemos tener esta misma expectativa cuando ayunamos, que el poder de Dios será liberado en nuestras vidas.

4. El ayuno trae un encuentro divino. Mientras ayunemos y busquemos al Señor con diligencia, Él nos recompensará. Esto sucede principalmente en la cima de la montaña,   debemos subir en oración al Dios Todopoderoso para poder encontrarlo. Hay algo que sucede cuando ayunamos y buscamos el rostro de Dios, cuando tomamos la decisión de apartar el tiempo, para acceder a la presencia del Señor, Él siempre responde.

Tanto Daniel, del Antiguo Testamento; como Juan del Nuevo, ambos tuvieron visiones en tiempo real y encuentros angelicales durante sus tiempos de ayuno, oración y aislamiento.

¿Qué te mostrará Dios, si apartas un tiempo para ayunar?

5. El ayuno nos da la victoria sobre nuestros enemigos. Las tácticas y estrategias que el enemigo usó a nuestro alrededor, incluso sin nuestro conocimiento; perderán su efectividad en nuestras vidas con ayuno y oración. Realmente azotamos espiritualmente a Satanás mientras ayunamos. El ayuno libera el fuego de Dios sobre todos aquellos que se oponen y niegan nuestra herencia legítima de Hijos del Dios Altísimo. Cuando nos mantenemos en el fuego de Dios somos libres del enemigo.

6. El ayuno atrae el perdón Divino. A lo largo de la Biblia, vemos capítulos en la historia de Israel cuando Dios estaba enojado con una generación. Una y otra vez, Israel se arrodilló, y el Señor perdonó a la nación. El juicio puede caer sobre una nación, pero también sobre nuestro hogar o nuestra vida, y esto puede modificarse con ayuno. Las maldiciones generacionales, enfermedades hereditarias largamente sufridas, pueden ser desechas a través del ayuno y la oración.

7. El ayuno es parte del plan de Dios para nosotros, sus discípulos. Jesús les dijo a las tropas de Juan que una vez que se había ido, el ayuno era una garantía. Ayunamos porque nuestro Señor ayunó. Ayunamos porque nuestro deseo de acercarnos a Dios nos obliga a abandonar la llenura física para alcanzar a nuestro Rey espiritual. Ayunamos porque debemos convertirnos en la novia impecable, y seamos sinceros, todos tenemos áreas de nuestra vida que necesitan un ajuste drástico.

¿Necesitas autoridad espiritual para destruir el trabajo del enemigo en tu hogar?

Declara que no habrá más espíritu de resistencia, ni más espíritu de flaqueza, ni lujuria, ni falta en tu casa, según el poderoso Nombre de Jesús.

¡Comienza a ayunar hoy por tu victoria en Cristo Jesús!