[English Translation] De vez en cuando, hay algunos mensajes que vienen con sentido de urgencia en mi espíritu. El último fue sobre cómo tenemos que ser implacable. (Lea aquí) Este es uno de las notas que el Señor ha estado inquietando en mi interior.

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Hace aproximadamente un mes, estábamos en Indonesia por un par de días en una cruzada. Durante esa visita, mi corazón estaba preocupado y abrumado por tantos pensamientos.

Nuestro mundo está lleno de ejemplos de grandes líderes que han tenido un final triste y muchas personas sencillas que tuvieron grandes finales. Mi espíritu se quejó porque quería saber por qué y cómo estos grandes líderes, que habían visto dichos grandes impactos, podrían ser cegados por esas trampas del enemigo. Yo sabía que teníamos el mismo camino por delante y necesitamos guía, sabiduría y mucha más gracia.

Incluso después del servicio, mi corazón seguía gimiendo mientras me iba a dormir a mi cama. Lágrimas silenciosas cayó sobre mi almohada, mientras esperaba escuchar lo que Dios tenía en su mente. Excepcionalmente, me despertó un sueño a las 4 de la mañana. Me di cuenta de que el Espíritu Santo quería que yo orara. Tambaleándome baje de la cama, me refresque y comencé a orar, mientras mi espíritu continuó gimiendo dentro de mí. El Espíritu Santo comenzó a hablarme. Aquí hay algunas cosas que aprendí aquella mañana de nuestro Ayudador:

1. Renovar un espíritu recto

El rey David, uno de los líderes más exitosos y el rey de Israel, tenía muchos defectos. A pesar de que, él amaba a Dios con todo su corazón, aún tenía muchos defectos que le pudo haberle costado todo. Pero tenía una oración que él vivió en estrecha colaboración, Salmos 51:10, “Crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Esa mañana en mi habitación del hotel, escuché al Espíritu Santo decirme claramente la clave que es “renovar el espíritu recto – todos los días!”

Después de un rato de estar en el trono, las pasiones que no había cedido anteriormente ahora habían tomado sobre el rey David. Desde la lujuria al adulterio, que finalmente llevó incluso al asesinato. El problema era que se había familiarizado con las cosas de Dios. ¿Cuántas veces nos encontramos con personas que han estado en el trono durante tanto tiempo que sienten que cualquier cosa puede ser justificada? No importa cuánto tiempo hemos estado en el ministerio o cuán grande es nuestra iglesia, hay una oración que tenemos que orar todos los días – “Señor, renueva un espíritu recto dentro de nosotros”. No importa, cuántos años hemos estado en la iglesia. No deje que nuestro espíritu se acostumbren a nuestra vida cotidiana. ¿Necesitamos una renovación de espíritu? Deseemos todos los días una renovación de nuestro espíritu, de la suciedad de este mundo.

2. Más allá de meras experiencias

Después de que alguien ha pasado por una serie de aprendizaje, luego son llamados persona con experiencia, o incluso algunos los llaman un gurú. Él ha aprendido porque él lo vivió. Pero algo sobre el Reino de Dios es que Dios nunca ha trabajado basado en las experiencias del hombre. Dios siempre ha hecho las cosas de una manera nueva. Ahora no estoy diciendo que la experiencia es mala, la experiencia nos ayuda a ser prudentes, pero cuando se trata de ministerio y servicio a Dios, no vivimos por vista, vivimos por fe, vivimos al escuchar lo que Dios quiere que hagamos. Tenemos que continuar entregados nuestro conocimiento en las manos del Espíritu Santo para hacer más allá de lo que hemos visto u oído para no actuar por nuestras propias experiencias.

3. El Espíritu enseñador

Es muy interesante para mí que, incluso después de su resurrección, Jesús seguía siendo guiado por el Espíritu aún. La Biblia dice en Hechos 1:2, que Jesús había dado órdenes a los discípulos atreves del Espíritu Santo. El peligro radica cuando llegamos a un momento en donde no aprendemos más. Si usted ha comenzado a sentir que ha vivido lo suficiente y que lo sabes todo, entonces creo que usted ha entrado en un lugar de estancamiento. Necesitamos continuar sometiéndonos aprender todo lo que podemos aprender a través de cada situación. A pesar de dónde usted está en el ministerio, mantenga su corazón abierto para aprender las nuevas cosas de Dios de todas las áreas de la vida incluso de personas que no esperábamos aprender.

4. El sentido de logro

Esa mañana, al estar con el Señor, el Espíritu Santo me trajo el pensamiento de cómo debemos cuidarnos de la sensación o el sentimiento de que hemos logrado algo. Como la raíz de esta sensación de logro es el orgullo, la sensación de logro no es en sí un logro. Cuando nos encontramos con nuestra seguridad en nuestros logros, suceden dos cosas. Uno, te encierras en dar la gloria a Dios y en segundo, abres la puerta al enemigo para sembrar más orgullo en su vida. Y, todos sabemos, la caída que continúa.

Si 3 profecías se cumplieron es porque hemos profetizado, no nos convertimos en dios en la tierra, seguimos siendo sus siervos. Si hay 10.000 personas en nuestras iglesias, estemos de acuerdo en que no somos nosotros sino la obra del Señor y oremos por el resto de los millones de personas que aún no han conocido a Cristo en nuestra ciudad. Pero en el momento, que sentimos que hemos logrado algo, entonces ya hemos empezado a resbalar. No olvidemos que hay y habrá siempre, cosas más grandes que Dios puede hacer a través de nosotros.
2 Corintios 10:18 dice: “Porque no es el que se encomienda que está aprobado, sino aquel a quien recomienda el Señor.” Vamos a guardar nuestros corazones hoy de los logros que pueden quitar la gloria de Dios para nosotros mismos.

5. Luchar por las manos limpias y un corazón puro

Una vez más, de la vida de David, Salmos 24:3-6 escribió que aquellos que moran (viven) con Dios, son aquellos que quienes tienen las manos limpias y corazón puro. Manos limpias muestran nuestras acciones en nuestra vida. ¿Hemos actuado igual? Corazón puro muestra nuestras intenciones y pensamientos. En nuestro deseo de mantener a la gente feliz y estar en el libro de los buenos con todo el mundo, a veces nos dejamos engañar por hacer las cosas por el simple hecho hacerlo.

Gálatas 1:10 dice: “¿Estoy buscando la aprobación del hombre o de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Si yo buscara agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo”.

A veces podemos actuar diplomáticamente bien, pero significa maldad en nuestros corazones. Mantengamos nuestras dos manos y el corazón limpio y puro delante de Dios. ¿Realmente estamos agradando a Dios en lo que hacemos o estamos haciendo por la aceptación de la gente? No permita que su auto-imagen se interponga en atreverse a vivir puro para Dios.

Observe que David oró estas oraciones. Sí, antes de que seamos capaces de vivirlo, tenemos que buscar a Dios por fortaleza. Un buen lugar para comenzar es con un corazón deseoso con la necesidad de cambiar y vivir una vida que le agrada a Él.

¿Qué has observado y aprendido?