¡Bienvenida familia GTH! Hoy es el día 9 de nuestra serie Devocional sobre el Salmo 106, del Estudio Bíblico del Profeta Shyju Mathew, perteneciente a la Iglesia Emmanuel en Montreal. Ayer (día 8), aprendimos cómo el celo santo de Dios trae gloria a sus hijos. Hoy, el profeta Shyju nos exhorta a bendecir a nuestros líderes en cada situación.

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Día 9: NO EMPAÑE SU LIDERAZGO POR SUS ELECCIONES

Salmo 106: 16 “La gente del campamento estaba celosa de Moisés y envidiosa de Aarón, el santo sacerdote del SEÑOR”.

El espíritu de competencia trabaja de adentro hacia afuera. Ya sea que usted se compare con familiares, amigos o líderes; la comparación lleva a juicio. Y por demás, la misma, guarda relación con el pecado del orgullo.

Amigo, no cele a sus líderes ni se compare con ellos. ¡Dios los ha nombrado! Cuando usted critique y juzgue a sus líderes, enfrentará el mismo resultado que obtuvieron Aarón y Miriam. ¡La caravana, que hasta ese momento iba andando, fue detenida inmediatamente! Miriam se vio afectada por la lepra y toda la congregación se vio obligada a detenerse; hasta que Miriam, afortunadamente, fue sanada.

Oremos: Querido Dios, dame la gracia de nunca ser celoso.

Querido amigo, los líderes están diseñados por Dios para bendecirle, cubrirle y ayudarle a crecer espiritualmente. Si deja que la insatisfacción se asiente en su corazón, ¡puede perderse por completo lo que el Señor le tenía preparado! No empañe su liderazgo producto de la arrogancia.

Salmo 106: 32 – 33 “También le irritaron en las aguas de Meriba; Y le fue mal a Moisés por causa de ellos, 33 Porque hicieron revelar a su espíritu, Y habló precipitadamente con sus labios”.

Moisés se sintió frustrado por las personas que se quejaban constantemente y respondió con ira, en lugar de paz. Como resultado: Moisés, el hombre designado por Dios para guiar a su pueblo hasta la Tierra Prometida, se vio obligado a contemplarla de lejos solamente, antes de entregar su liderazgo a Josué y morir en la montaña.

Amados, no amarguen a sus líderes, no empañen su liderazgo. En su lugar, ¡sea usted una bendición!