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Estimado creyente, ¿sabes que nuestro Dios, es un Dios compasivo y misericordioso? El post de hoy es del Pastor Stephen Quackenbush. Vamos a estar trasmitiéndoles sobre la historia de Jonás, personaje bíblico,  que ha sido a través de todos los tiempos, un magnífico ejemplo de divina misericordia [Jonás 1: 1-17]

La historia de Jonás

En esta historia, Dios se preocupa y siente misericordia por los habitantes de Nínive, capital de Asiria. Nación que de manera brutal y opresiva había devastado a Jerusalén.

Jonás era un profeta, que por órdenes de Dios, había  desobedecido a su último mandato, el cual había sido, predicarle al pueblo asirio; por haberse comportado de manera incorrecta hacia Jerusalén. Él rechazó su destino divino de salvar a Nínive de la ira de Dios, sólo deseaba ver la gracia de Dios extendida sobre su pueblo, Israel. Jonás fue ordenado por Dios para ir al este, a Nínive. Pero desobedeció y fue en dirección opuesta, hacia el oeste, al  lugar más occidental posible. Allí  sucedió algo inesperado para él, fue tragado por un gran pez; que lo devolvió hacia el lugar desde donde había venido.

 ¿Por qué destruimos nuestro destino desobedeciendo a Dios?

Endurecer nuestros corazones es una herramienta de Satanás, ya que nos aleja de nuestro destino.

¿Cómo? ¡Él conoce nuestra debilidad! Nos ha estado estudiando desde nuestro nacimiento. Nos adormece el corazón.  Esta es una de las maneras más eficaces, para destruir nuestro destino.

Deja sordos  nuestros oídos espirituales, de modo que no podamos oír la voz de Dios, de ahí que  no veamos la diferencia entre el bien y el mal. Rechazamos lo bueno y aceptamos lo inaceptable para Dios.

[Jonás 1: 1-5] “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.  Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.  Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.”

La desobediencia nos convierte en presa fácil de los malos espíritus. Esa separación nos hace caer en tentación, damos lugar a la cobardía. Entonces caemos tan lejos de donde estábamos que no vemos cómo es posible volver.
PERO,  Estoy aquí para decirte que: ¡Satanás es un mentiroso!

No tenemos que escuchar las mentiras de Satanás

Él es el padre de todas las mentiras y no importa qué mentira te ha vendido o intentado vender este día acerca de tu destino. Él no tiene poder sobre ti. Él no tiene autoridad sobre ti. Sólo hay una persona a la que se le ha dado todo el poder y toda la autoridad, y está sentada a la diestra del Padre, intercediendo y pidiendo por ti y por mí:

 ¡Su nombre es Jesús!

Declaro que durante este día, Satanás podría haber tratado de robar tu esperanza y tu alegría en el Señor; pero el Señor es la cancelación de sus intentos y de sus ataques en este día, “en el nombre de Jesús”.

Es posible que haya tratado de destruir tu destino, pero di: “Satanás estoy volviendo, ya no tienes poder sobre mí. ¡Soy un hijo de Dios, mi corazón y mi mente pertenecen a Jesús, al igual que mi destino; por lo que le pertenezco  por completo!”

La orilla no está lejos

Hay momentos en que me he alejado tanto de Dios y he tratado de volver por mi cuenta. ¿Cuántos de ustedes saben de lo que estoy hablando?

[Jonás 1: 4-5] Los marineros empezaron a tirar la carga por la borda. En la vida reconocemos que hay un problema y en lugar de correr de nuevo a Dios, tratamos primero de arreglar las cosas por nuestra cuenta. Pero no drásticamente, comenzamos por algo pequeño, como tirar la carga al mar. Tratamos de deshacernos de las cosas que arrastramos a lo largo de la vida. Tal vez, un amigo o dos; tal vez, un mal socio de negocios; o un trabajo o una inversión. Tratamos de pensar lógicamente las cosas y hacemos que parezca  la decisión más sabia. Nos damos cuenta que nos hemos librado de todas las tonterías y basuras en nuestra vida y todavía parece que nos estamos hundiendo.

Sólo hay una cosa por hacer

Los marineros y Jonás no eran diferentes. [Jonás 1: 9-13]. Usted puede sentir que está en un barco rumbo a una isla sin esperanzas, tal vez usted está mirando por encima de su vida y diga: la orilla está demasiado lejos. Por supuesto, si usted permanece a bordo de ese barco que se hunde cada vez más, nunca lo conseguirá. Usted puede tratar de remar por su cuenta, pero a su propio entendimiento es, simplemente, demasiado lejos.

Sólo hay una cosa por hacer:

[Jonás 1: 15-16] No podemos permanecer en un barco que va en la dirección equivocada y esperar ser salvados.

Cuando nos volvemos a Jesús en medio de nuestro desorden, ¡Él hace nuevas todas las cosas!

Pero no sólo a nosotros, sino que deja su impronta allí donde estabas. La única forma de lograrlo es tirarte a merced de Jesús. [Jonás 1:12] Él es el único camino. [Juan 14: 6] “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí”

 Dale a Jesús la alabanza

¿No te alegras de que el Padre sepa alejarnos de nuestro desorden? [Tweet]

Declaro que, ¡tu liberación ya ha sido enviada!  El Señor te está enviando un pez enorme, espera. Tu liberación se acerca, alégrate, la orilla no está muy lejos.

Jesús siempre está llamándonos

[Jonás 3: 1-5] ¡Jesús es el único camino para que vuelvas a donde perteneces! Su amor fiel y eterno nos persigue a través de nuestro desorden.

Él nos restaura y nos muestra que su plan y su propósito para nosotros no han cambiado. Todavía estamos a cargo de sus asuntos. ¿No estás complacido de que Dios te persiga y no te deje ir? ¿No te gusta que Dios siempre esté dispuesto a restaurarte?

Dios nunca nos deja

Alaba a Jesús, porque Él te ha devuelto nuevamente de donde se suponía que eras.

[Jonás 4: 1-11] Es muy fácil quedar atrapado en la vida con las cosas temporales, que realmente no importan.

No vemos la vida como Dios la ve. Hay demasiadas distracciones en ella que nos entretienen a mirarlo todo, excepto lo que toca el corazón de Dios.

 Cuando comenzamos a ver que el corazón de Dios “late” por la gente que desea ver y recibir su salvación; cuando empezamos a pedir a Dios Su corazón y a recibir Su corazón; entonces es, cuando vamos a empezar a ver ¡el infierno vacío y el cielo colmado, de muchos más hijos, en el nombre de Jesús!

Espero que hayas sido bendecido con este mensaje. Si es así, ¡no te olvides de compartirlo con tus amigos!