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[Traducción: Inglés | Francés]

La bien conocida historia de Moisés y la zarza ardiente es uno de los más especiales encuentros de Dios en la Biblia. Éxodo 2:23-25, 3:1-4.

Primeramente, demos un repaso al contexto de este encuentro. La Biblia nos cuenta que en aquella época, había una gran hambruna por el mundo. Solo Moisés y su pueblo disfrutaban de provisiones por la sabiduría que Dios les había dado.

Dios había bendecido a los israelitas y les había permitido vivir en paz en Egipto, mientras había hambre en el resto del mundo. Habían tenido el favor de Faraón y se les había dado tierras. Pero después que este murió, el nuevo Faraón comenzó a oprimirlos porque los israelitas crecían demasiado en número y se habían convertido en una amenaza para Egipto.

Pasaron muchos años y durante ese largo período el rey de Egipto murió. Los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; subió a Dios el clamor de ellos por motivo de su servidumbre. Él escuchó su gemir; se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel y los reconoció.

Así que aquella bendición se convirtió en cautiverio. ¡Esto asusta!

¿Cuándo una bendición se convierte en cautiverio?

La bendición se convierte en cautiverio cuando nos casamos con la bendición y nos olvidamos de quién nos bendijo.

Mantente desconectado de las bendiciones recibidas, de tus éxitos o de tus fallos. No estés demasiado conectado con ambos, éxitos o fracasos, porque estos son temporales.

No seas un cristiano estancado.

Debes crecer cada año, cada mes. ¡Sé más sediento de Jesús! Debes sentirte incómodo con la comodidad de tu vida espiritual y decir: Debe haber más para vida que esto.

El estancamiento es muerte: cuando nada entra ni sale de un organismo vivo, la muerte es inminente.

No cometas el mismo error que cometieron los isralelitas. Los israelitas cambiaban, las generaciones cambiaban; pero el cautiverio no desaparecía.

¿Quién lideró a Israel fuera del cautiverio?

Dios escogió un pastor que guiara a Israel fuera del cautiverio. Y aquí estaba Moisés en lugar de hacer lo mismo continuó subiendo la montaña.

Dios estaba posicionando a Moisés para que fuera el salvador de su generación. Su plan no sería revelado hasta que no terminara de subir la montaña de Dios. Moisés sufría; pero sabía que tenía que soportarlo, porque estaba siendo usado para la salvación de su generación.

El monte de Dios en tu vida.

Debes ser capaz de subir y no renunciar. Manténte subiendo y no pierdas las fuerzas: llegarás hasta la montaña de Dios. Así como Elías, no te detengas, sube, ¡comienza a caminar ya! No te detengas en medio de la jungla.

Dios te ayudará a alcanzar tu destino. Dios puede hacer en un momento, lo que hasta ahora no habías podido lograr, durante toda la vida.

Si quieres ser una bendición para una generación, debes subir la montaña de Dios. No debes ver todavía el descubrimiento llegando, pero si permaneces a los pies de Jesús lo verás.

Espero que haya sido bendecido con este mensaje. Si es así, ¡no se olvide de compartirlo con sus amigos!