La vida del creyente ha de ir siempre en un marcado ascenso y crecimiento espiritual, que lo guíen hacia caminos sorprendentes y maravillosos. Sin embargo, existen momentos en que algunos creyentes se desvían del camino correcto, que Dios desea para Sus hijos.

En la Biblia  se encuentran pasajes, como por ejemplo éste, en que  se podría  reflexionar lo siguiente:

¿Alguna vez se ha preguntado, por qué los discípulos que estuvieron diariamente con Cristo durante tres años no lo reconocieron después de la Resurrección?

Alejándose de Dios

Hubo un tiempo en que Pedro, después de haber negado a Jesús tres veces, se sintió tan culpable; que a partir de ahí, vivió cargado de culpa; por lo que regresó a su antigua vida de pescador.

La Biblia nos dice en Juan 21: 4 que temprano en la mañana, Jesús se paró en la orilla; pero los discípulos no se dieron cuenta que era Jesús.

Él les gritó: “Amigos, ¿pescaron algo?”

“No”, respondieron. Él dijo: “Lancen la red al lado derecho del bote y encontrarán algo”.

Cuando lo hicieron, no podían subir la red debido a la gran cantidad de peces. Entonces el discípulo, a quien Jesús amaba, le dijo a Pedro: “¡Ese es el Señor!”

Tan pronto como Simón Pedro lo oyó decir: “Es el Señor”, se envolvió con su prenda exterior (porque se había despojado de ella) y saltó al agua.

Jesús nunca nos deja solos

Mientras Pedro estaba en el lago, Jesús vino a buscarlo. ¡Él nunca nos deja a ninguno de nosotros!

Allí en la orilla, Jesús estaba esperando que sus discípulos regresaran. Sin embargo, ellos no lo reconocieron.

Antes, Jesús habría reprendido a sus discípulos por su falta de fidelidad; pero ahora, estaban lejos de Él. Por tanto, Jesús los animó.

Muchas personas comienzan a alejarse de Dios debido a sentimientos de culpa. Cuando la gente está lejos de Jesús, el sentimiento de culpa no los deja llegar más lejos. Se aprecia en este pasaje que los discípulos estaban lejos de Jesús, y el Señor, en lugar de un regaño, les ofreció Su amor.

¿Cómo hiciste tu viaje con Jesús durante 2017?

¿Estás muy lejos de la orilla? ¿Todavía puedes oír la voz del Señor?

Si te has desviado, ahora es el momento de regresar.

Llama a Jesús para que te guíe, antes de que estés tan lejos de la orilla, que pierdas todo sentido de dirección espiritual.

Jesús es tan misericordioso, que aún en nuestro estado más deplorable, no nos desanima.

Algunas personas solo están a nuestro lado cuando la vida nos va muy bien. Pero Jesús, el Amigo Perfecto, mientras más quebrantados estamos, Él se nos acerca.

Cuando Jesús te hable, ¡escucha y sigue!

“¿Han pescado algún pez?”, preguntó Jesús. ¿Por qué ellos no lo vieron? Aún así, ellos arrojaron rápidamente sus redes al otro lado.

Hay algo acerca de seguir las palabras de nuestro Maestro, de prestar atención al Señor Jesucristo. Cuando sigues las palabras de Jesucristo, cuando respondes a sus palabras, no importa qué quebrantamiento pueda haber en tu vida; sin embargo, surgirá algo sorprendente, y es que  atraerás Su grandeza.

Los cristianos fracasamos, porque no buscamos Su voz durante la guerra de nuestros corazones.

Si prestas especial atención a las palabras del Maestro, la grandeza te encontrará.

Está bien que tu bote esté vacío y que la prosperidad no haya llegado. La prosperidad no debe ser solo el anhelo de nuestros corazones. En cambio, ¡busca Su voz! Sintonízate con el Espíritu Santo y busca Sus Palabras.

¿Puedes buscar Su voz y dar pausa a cualquier otra cosa?

Antes de intentar alcanzar a los demás, de ayudarlos en algo; o antes de luchar por tu prosperidad, ¿Podrías buscar Su voz?, sin tener que enloquecer por tus circunstancias.

Busca al Señor y Su voz. Si pudieras escuchar lo que Dios está diciendo, todos los demás asuntos se volverían irrelevantes. Si puedes escuchar Su voz, los gritos de la crisis se silencian. Si puedes detenerte y buscar la voz del Padre, estarás listo para salir y enfrentar al mundo nuevamente.

Si nuestro deseo más profundo, es causar una sonrisa en el rostro de nuestro Señor, el éxito a tu vida vendrá. No persigas los milagros, no persigas la prosperidad, sino las Palabras de nuestro Maestro. Entonces el éxito y los milagros vendrán.

Más que provisión, que un buen trabajo o un cambio de circunstancias, lo que más necesitamos es anhelar y escuchar la voz de Dios. Nosotros, Sus hijos; necesitamos oír Su voz.

Su cercanía es nuestra grandeza

Dios tiene una opinión sobre lo que está sucediendo en tu vida, si prestas atención a lo que Dios quiere decirte y respondes rápidamente, ahí está el poder para vencer.

A veces, lo que más llama la atención en nosotros, son nuestros fracasos. Sin embargo, Dios no responderá a nuestras demandas, a nuestros berrinches, a nuestras súplicas emocionales. Dios responde a un corazón humilde que logre escuchar Su voz.

Presta atención a Su voz y responde rápidamente. ¡Su gracia es suficiente!

Jesús llamó a Sus discípulos con amor. Dios, en misericordia, habla a Sus hijos. Escuchar Su voz, conocerlo, esa es la misericordia y la gracia de ser Sus hijos. ¡Su cercanía es nuestra grandeza!