mustard-field

[Traducción: Inglés | Francés]

Estimado creyente, el post de hoy del Pastor Lolo Holonou es una continuación de la Parte 1- Fe como la semilla de mostaza – la Montaña en Movimiento. Vamos a estar discutiendo la dinámica de la fe y la forma de desarrollar el tipo de fe de Dios.

Marcos 11: 12-14.

“Ahora al día siguiente, cuando habían salido de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo. Cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. En respuesta Jesús dijo: Nadie coma fruto de ti nunca más. Y sus discípulos lo oyeron”.

 La naturaleza de la fe trasciende la lógica y el razonamiento.

Es lógico pensar que nadie esperaría de una higuera que diera sus frutos en una temporada que no es la suya. Razonablemente entendemos que hay higueras que dan frutos fuera de temporada. Sin embargo, Jesús todavía pronunció la maldición sobre ella y sus palabras se impusieron.

¿Cuál es el punto? La fe no obedece las reglas de la naturaleza ni del razonamiento. La fe no es razonable, es radical.

Marcos 11: 20-22.

“Y por la mañana, cuando pasaron, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios”.

En otras palabras, lo que ha pasado es simplemente el resultado de la fe. Jesús estaba diciendo: “Aquí está la clave, yo solo usé FE y si ustedes desean utilizar la misma clave, obtendrán el mismo resultado que yo”.

En el siguiente verso, se describe cómo ese tipo de fe obra.

El carácter de la Fe.

Marcos 11: 23-24.

“Porque de cierto os digo, que quien dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no duda en su corazón, sino que cree que esas cosas que dice van a suceder, eso sucederá. Por tanto les digo, todo lo que pidieres orando, créelo, lo recibirás”.

La fe se eleva desde el corazón y se libera a través de palabas habladas de la boca. Obtendrá lo que usted dice, porque tanto la vida como la muerte está en el poder de la lengua. Si sólo tiene fe en su corazón, pero no aprende a confesar con su boca lo que usted cree en su corazón, entonces eres como un hombre hambriento que tiene dinero en el bolsillo, pero no lo usa para comprar alimentos.

Tener fe es siempre estar seguro y confiado en lo que se cree. La fe nunca se pone en duda.

La fe nos sostiene. No es el diagnóstico del médico, lo que importa, no son las circunstancias que nos rodean; sino que lo que importa, es lo que dice el Señor, porque la última palabra pertenece al Señor. Su palabra dice: ” Soy libre, estoy sano, soy bendecido, soy muy favorecido, soy rico, soy amado, soy más que vencedor y Él es un buen padre para mí.”

El lado del Poder de la Fe.

Hebreos 11: 1-3 dice:

“La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Fue por ella que alcanzaron testimonio los antiguos, por el testimonio de buena fe. Por ella entendemos que el universo fue formado por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.

La fe es una fuerza invisible que se materializa en las cosas del reino natural de lo que no se ve. Da contenido y forma a las cosas en las que tenemos esperanza. Trae a la existencia las cosas que no lo son. Y en realidad es una emulación del carácter de Dios porque la Biblia dice que Él llama a las cosas que no son como si fuesen.

¡El secreto de las cosas que vemos está en las cosas que no vemos! La preciosa Palabra santa de Dios dice que ” el justo caminará por fe y no por vista”.

La fe es también el poder que hace que las leyes naturales se doblen y hacen una excepción para nosotros.

Fue por fe que Jesús caminó sobre las aguas y se aproximó al barco de sus discípulos. Fue por fe que Pedro comenzó a caminar también sobre las aguas. Fue por fe que Josué suspendió la rotación del sol y el sol se detuvo hasta que había aniquilado a sus enemigos. Fue por fe que Moisés levantó su vara y extendió su mano para dividir las aguas del Mar Rojo.

Y es por fe, que vamos a prevalecer, sobre todas las formas de situaciones adversas, a las que podremos enfrentarnos en la actualidad.

La fe gira entorno a dos personas: Dios y Su Palabra. Es la confianza en el poder de Dios y el poder de Dios está en Su Palabra. La cual viene por el oír, y el oír de la Palabra de Dios. (Romanos 10:17)

Tres claves para desarrollar el tipo de fe de Dios. 

Clave 1: El cuidadoso estudio y oración personal (meditación en la Palabra de Dios)

Es por la meditación, que la Palabra de Dios cala profundamente en nuestros corazones. Es por la Palabra de Dios que se acumula la fe en nuestros corazones.

Clave 2: Permaneced en la Palabra de Dios (obediencia).

Caminar a la luz de los mandamientos de Cristo nos lleva a un lugar de confianza y valor en el que podemos hacer frente a situaciones difíciles.

Esas dos claves son realmente poderosas, como Jesús dijo: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, ¡podrán pedir cualquier cosa y yo lo haré!”

Clave 3: Ayuno y Oración.

El ayuno y la oración tienen un fuerte efecto sobre nuestra capacidad de liberar nuestra fe.

Mateo 17:21 dice:

“Pero este género no sale sino con oración y ayuno”.

Clave 4: Mediante el ayuno se humilla el alma, se debilita la carne y se fortalece el hombre interior. 

Por tanto se fortalece nuestra sensibilidad en la esfera espiritual y nos ayuda a sincronizar nuestros ojos espirituales, con los ojos de Dios, por lo que podemos coincidir, con su perfecta voluntad y ejercer dominio sobre la Tierra.

En Mateo 17:20, Jesús dijo a sus discípulos: “Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá y se pasará; y nada os será imposible”.

¿Por qué la semilla de mostaza? 

La semilla de mostaza no es sólo la más pequeña de todas las semillas, sino que es la única semilla que debe permanecer absolutamente y completamente pura para poder reproducirse.

Lo que Jesús quiere decir con esto: si tuviéramos una fe pura, una fe que no se mezcla con ningún rastro de miedo, de duda o de incredulidad, ¡nada será imposible para nosotros! Y el ayuno y la oración nos ayudarán a llegar al lugar de purificación de nuestra fe.

Cuando nuestro hombre espiritual comienza a conducir, es cuando podemos tener fe como Dios: fe del tamaño de una semilla de mostaza, es la clase de fe que prevalece en todas las circunstancias.

Que esta sea su oración de hoy: Jesús, ¡yo declaro mi fe en ti! A pesar de que es sólo del tamaño de un pequeño grano de mostaza, voy a aferrarme a ella con tenacidad. La fe se convertirá en un refugio genuino en mi vida. Elevo mi corazón a ti y elijo gozarme en toda circunstancia, en el precioso nombre de Jesús. Amén.