¿Has vivido algún período de largo silencio de Dios? ¿Un período duro en el cual sabes que Dios está, pero estás seguro de que no te habla?

Pues aquí tengo una buena noticia: El mover de Dios es en silencio.

Para moverte y permanecer en el Espíritu, debes comprender el silencio de Dios. Si nosotros nacimos en el Espíritu y operamos en los principios del Espíritu; entonces, podemos esperar resultados en Él.

Mientras el Espíritu se mueve, Dios ve

En Isaías 18:4-5, la Biblia nos muestra lo siguiente: “Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega.  Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas.”

Dios presta atención a los pequeños detalles, pero los cristianos no. Dios está buscando algún cambio en Sus hijos, en su amada creación. Dios se da cuenta de todo. Él se da cuenta cuando aparece el rocío, cuando se madura la fruta, cuando cambia la temperatura. Dios conoce, incluso, hasta los simples pensamientos a los que no prestamos mucha atención.

Mientras el Espíritu se mueve, Dios espera

Después de creado el Edén, Adán y Eva fueron puestos en el jardín. Dios sabía que el enemigo estaba presente; sin embargo, no vino corriendo a detener a la serpiente, aun cuando Él podía haberlo hecho.

Dios esperaba que Adán y Eva se hubieran levantado y hubieran tenido un comportamiento digno de hijos de Dios, conforme a como Él los había creado, destinados y designados para gobernar. Pero en su lugar, ellos trataron de entretenerlo y escuchando las mentiras de la serpiente, lo perdieron todo.

Mientras Dios se mueve, espera por nuestro arrepentimiento

Jesús usó la parábola del Hijo Pródigo para mostrarnos cómo Dios actúa. Él es como un padre que en silencio lo sabe todo. El padre de la parábola supo que su hijo lo había perdido todo y por eso lo bendijo. Aunque a ese hijo le pertenecía la herencia, todavía no era el tiempo para recibirla.

El hijo pródigo rápidamente malgastó todos sus bienes. Destruyó su herencia, la cual estaba destinada a él, a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Sin embargo, fue malgastada en unos meses.

Cuando el hijo regresó a casa arrepentido, su padre estaba donde mismo él lo había dejado. Dios esperaba deseoso que Su hijo regresara, para cumplir con su promesa.

Dios está esperando por nosotros para cumplir sus promesas, aun cuando veas que todo está oscuro y vacío, Él se mueve sobre todas las cosas. Y no por poco tiempo, frecuentemente dura, cierto período de tiempo, hasta que nosotros regresemos a Él completamente transformados. Su silencio es misericordia.

La quietud de Dios antecede la transformación

Cuando Moisés subió la montaña, estaba en silencio. Moisés se fue por 40 días y experimentó por primera vez, la quietud de Dios. Mientras los israelitas allá abajo comenzaron a temer, pensaban que quizás Moisés estaba muerto y demandaron entonces, diciendo: “Haznos otro Dios” (Éxodo 32:1)

Los israelitas no comprendían la quietud y el silencio de Dios. Cada vez que Dios permanecía en silencio (observando), ellos se rebelaban y comenzaban a pecar.

Durante el silencio de Dios, lo que hay dentro de ti, saldrá

Si deseas comprobar la lealtad de alguien, mantente alejado. Déjalo esperar un poco más de lo acostumbrado. Lo que haya en su corazón, seguramente  se manifestará. Si realmente te ama, te dirá: “Tómate tu tiempo, cuando regreses estaré aquí.” Pero, si está resentido, su rabieta está garantizada.

Esto es igual entre nosotros y Dios. Imagina por un momento que Dios no responda a tu ruego, que no te ayude cuando se lo pidas, que Él solo se quede en silencio. ¡Cuánta frustración no habrá en tu mente! Tú te preguntarás: ¿Por qué Dios no me quiere bendecir? Dios incluso, retira Su presencia de ti, por un tiempo, hasta comprobar si tú permitirás que la amargura, la traición, la rebelión, la ira y el odio se manifiesten en tu vida. Si estos sentimientos afloran, Él los cortará. Y entonces estarás listo para una renovación genuina.

Cuando quieras tener una relación real con Dios, deberás ser transformado. Dios cortará de ti tu actitud incorrecta, tu falta de perdón, tu orgullo (si lo tienes) y tu ofensa. Tú debes honrar al Dios amoroso, al que tiene el DERECHO de permanecer en silencio, cada vez que lo considere.

Dios nos prueba a través de su silencio

¿Cómo reaccionarás? Mientras Dios está en silencio, tú mostrarás tu verdadero carácter, quien realmente eres.

Por eso, cada día, confiesa delante de Dios tu pecado; solo a Él. No vivas tu vida en vergüenza y con culpa. En su lugar, muévete con Dios. ¡Él es suficiente!

Cada creyente debe comprender el poder del silencio de Dios, para poder moverse sobre todas las cosas como Él se mueve: con paciencia, con amor y con atención. Esta es la clave.

Dios todavía se está moviendo sobre su creación, para traer orden y establecer su reino. Él está esperando por nuestra participación.

(Próximamente saldrá la 5ta y última parte de la serie “El mover del Espíritu Santo”. Suscríbete a nuestro blog para recibirla directamente en tu buzón de correo. Por favor, compártelo con amigos y ¡Observa el avance del Reino!)