(Esta es la tercera parte de la serie “5 Claves para moverse como el Espíritu Santo”. Si desea leer las 2 primeras partes, aquí está el link: Parte 1 “Conoce tus inicios” y Parte 2 “Cuida tu mente”).

¿Has visto a tu hijo coger algo prohibido alguna vez, y no has intervenido en ese momento para corregirlo después? ¿Has aprendido a esperar? ¿O reaccionas con prisa antes de pensar en la respuesta?

Adán y Eva se entretenían con la serpiente mientras Dios se movía por el Jardín del Edén. Moisés se escondió en el desierto durante cuatro décadas, mientras Dios se movía. A pesar de la ceguera e idolatría del pueblo escogido, Dios se ha movido pacientemente sobre Israel durante siglos. A través de las Escrituras, hemos sido testigos del mover vigilante de Dios sobre Su pueblo.

Dios no se mueve por tiempos, el creó el tiempo. Así la capacidad de persistir con fe a pesar del tiempo que se tome, es esencial para moverse como Dios lo hace.

Piensa en la larga noche cuando el viento fuerte de Dios abrió el Mar Rojo. Así como Moisés se movió por fe, con las manos en alto y corazón firme delante del pueblo esclavo que había sacado de Egipto.
El problema de la mayoría de nosotros es: querer movernos por encima de nuestro desorden, lo cual requiere de mucha perseverancia y persistencia. La mayoría de nosotros se retira antes de tiempo y no ve el fruto de la oración. Por lo tanto, para ver la mano de Dios debes tener perseverancia y paciencia.

Dios se acordó de Noé

En el libro de Génesis, capítulo 8, versículo 1 (Gen. 8:1) “Dios se acordó de Noé y de todas las bestias y el ganado que estaba con él en el arca. Entonces, Dios sopló un viento sobre la tierra y las aguas bajaron”.

Noé es el ganador del Trofeo de Gracia por su gran perseverancia. A Noé le tomó décadas construir el arca. Después que se cerró el arca, Noé esperó durante un año aproximadamente para bajar a tierra firme. Por lo tanto, Noé recibió el favor de Dios por encima de otros de su época.
En Génesis, capítulo 7, versículo 1(Gen.7:1) Entonces el SEÑOR le dijo a Noé: “Entra en el arca tú y tu parentela, por cuanto te he hallado recto ante mis ojos en esta generación.”

¿Qué hizo que Noé recibiera esta bendición, cuando ninguno de sus ancestros lo había hecho? Noé vivió toda su vida de acuerdo con los estatutos de Dios.

Solamente imaginemos, cómo Noé se despertaba cada día y veía la cara de Dios en medio de gran desespero y debilidad. Noé vivía para agradar a Dios en todos sus caminos.

Cuando el viento de Dios visitó a Noé, había un gran caos a su alrededor y entonces llegó la calma. Si nos movemos como el Espíritu Santo se mueve, vendrá el orden a nuestra vida.

DIOS ES PERSISTENTE COMO SU CREACIÓN

En el libro de Jeremías, capítulo 33, versículos del 20 al 21 (Jer.33:20-21) “Así dice el Señor: Si tú rompes mi pacto de día y de noche, de manera que ni de día ni de noche cumples con mi pacto, entonces también romperé mi pacto con mi siervo David.”

Dios le habló a Israel diciéndole, que si el Sol sale y se pone cada día sin fallar debido al Pacto de Dios; (ver Génesis 1) la salida del sol nunca se tarda, su reloj podrá atrasarse, pero el sol no se tarda. Así ha sido persistente y confiable el Pacto de Dios. Su Pacto con Noé, con David, y ahora a través de Cristo, es absolutamente confiable.

Dios ha creado estructuras firmes en el universo dado su carácter confiable. Podemos ver cómo Dios trajo orden a la vida de Noé. Trajo en medio del caos, la misma gracia del Pacto, como en los primeros tiempos de la creación de la Tierra.

NUESTRA PERSEVERANCIA ATRAE EL FAVOR DE DIOS

Para Noé, después de largos y difíciles días en el arca, cuando vino el Viento de Dios, trajo la luz.

El Viento de Dios viene a aquellos que imitan el carácter de Dios, a quienes imitan su persistencia.

Si Noé se hubiera apartado de Dios, hubiera traído más caos al mundo. Había gran caos en la generación de Noé, pero no en el arca. Debido a que Noé persistía en su pacto de rectitud delante de Dios.

Amados, ¿Cuánto les afecta el caos que hay en el mundo hoy?

¿TE ENCUENTRAS BIEN ESPERANDO POR TU PROMESA?

En Números 11:31 “Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra”.

Cada bendición trae consigo una gran responsabilidad. Por lo tanto, si no estás agradecido y alabas Su bondad, esa misma bendición te puede apartar de Su presencia.

Los israelitas finalmente libres de Egipto, se quejaban de que no tenían a la vista, frutas jugosas para su sed. Ni se percataban de estar libres de cadenas en sus manos, mientras atravesaban el desierto. Y aún así Dios hablaba con Moisés y enviaba su Viento y pronto la tierra estaba cubierta de codornices y una gran plaga le siguió.

Dios dice, nada es imposible para Mí.

No hay nada que puedas pedir que sea demasiado grande para Dios.

Pero como tú lo hagas, he ahí el punto crítico.

Pide confiadamente a tu BUEN PADRE. Y entonces, ESPERA como lo hizo Noé.

CUANDO TE MUEVES CON FE, EL CIELO SE ABRE

Así como Ezequiel después de un tiempo de viajes y travesías sintió soplar el Viento (Ezequiel 38). El Viento de Dios abrazó los huesos y sabía cuál hueso conectar. El Viento de Dios siempre trae orden.

Dios se acordó de Noé y envió su Soplo. 378 días después de las primeras lluvias, Noé y su familia desembarcaron.

Es así que, a menudo, los creyentes pierden su camino en la larga espera. Cuando la promesa de Dios tarda semanas, en lugar de días; y meses, en lugar de semanas, nos desesperamos.

Para Noé, seguramente el enemigo, trató de desalentar su corazón, durante la gran espera. Una vez que Noé abandonó el arca, su primera acción fue hacer un altar de agradecimiento para adorar a AQUEL que fielmente le sostuvo, al igual q a nosotros hoy día.

En alguna parte, entre la palabra liberación y su caminar sobre la tierra, su mente puede ceder al disgusto. Y ese desconcierto puede conducirte a perder tu milagro. Por lo tanto, haz como Noé, sé persistente y adora a aquel que ha hecho un pacto contigo.

SE PACIENTE EN TU MOVER DIARIO

Imagina que Noé cuando llegó a los 200 días, hubiera comenzado a llorar y a pedir “Auxilio”. Imagina que insistiera en abandonar el barco antes de que su viaje se completara. Si Noé hubiera hecho eso, Dios hubiera abierto la puerta y Noé hubiera desembarcado en aquel caos o quizás en un océano en retroceso. Pero en su lugar, Dios permitió que el arca se posicionara en el Monte Ararat. Por tanto, el primer paso de Noé fue en la montaña, no en el valle.

Amado, para moverte como el Espíritu Santo, la CLAVE es la PERSEVERANCIA. Dios funciona con un protocolo perfecto. Como nuestro Señor, debemos movernos sobre nuestros problemas en espíritu y esperar que sople el Viento del Espíritu Santo.

Le sigue, Parte 4: “Cómo Comprender el Silencio de Dios”. (Haz click aquí para suscribirte y recibir este blog en tu buzón de correo)