Esperamos que disfrute de la serie La identidad del pastor Shyju Mathew, fundador del Ministerio Revive Nations. Para la primera parte [Paz y Misericordia], haga clic aquí: https://revivenations.org/es/paz-y-misericordia/, y para la segunda parte [Cómo multiplicar la gracia y la paz], haga clic aquí: https://revivenations.org/es/como-multiplicar-gracia-y-paz/

En la vida, debe haber un punto, donde tú decidas, que, si no puedes ver la Mano de Dios, si no tienes evidencia del Señor activo en tu situación, entonces no darás un paso más hasta que Dios se mueva!

Recuerden a la mujer sunammita, a quien el profeta de Dios le preguntó con gracia: “¿Qué necesitas?”. Tristemente, su orgullo hablaba más fuerte que su verdad, mientras respondía: “Estoy feliz. Estoy bendecida”. ¡En verdad, esta mujer tenía una necesidad seria! No tuvo hijos. De alguna manera, ella había hecho las paces con su esterilidad y silenció la necesidad. Gehazi, él siervo de Eliseo, identificó misericordiosamente su necesidad o de lo contrario tal vez nunca haya experimentado la bendición de su hijo en sus brazos (2 Reyes 4:8-37). Rebeca esperó veinte años antes de que Isaac orara y quedara embarazada de Jacob y Esaú. (Gn 25:21) Raquel, cuando no estaba teniendo hijos, se puso intensamente celosa de su hermana y le rogó a Jacob: “¡Dame hijos, o moriré!” (Gén. 30:1). Su tono era desesperado, sin embargo, años habían pasado antes de que su desesperación se hiciera evidente.

Aquí hay una simple verdad: si Dios no ve lo desesperado que estás, simplemente esperará hasta que te desesperes.

Pasaron veinte años antes de que Raquel tomara en serio su necesidad con Dios, y entonces, José vino.

Debemos perseguir al Señor hasta que Sus promesas sean vistas por nuestros propios ojos. Si aceptamos nuestras limitaciones, las tendremos como compañero de juego para toda nuestra vida.

Entonces, ¿cuán desesperado estás por tu destino?

Cuando Ana viajó a Shiloh, lloró y oró como nadie hasta que se le concedió su oración: ¡su vientre estaba lleno! Samuel, su hijo, era tan amado por Dios, que ninguna de sus palabras cayó al suelo. ¡El Señor lo respaldó! ( 1 Samuel 3:19). Isabel, cuando quedó embarazada, se enclaustraba con Dios, protegiendo este favor con fuerte intención (Lucas 1:5-25), seguro de Su bondad, y adorando en respuesta. María se rindió y llevó a Cristo, a pesar del peligro, a pesar del rechazo de su prometida, a pesar de las duras circunstancias, inquebrantable en su fe en Dios Todopoderoso.

Piensen en el fruto de estos contendientes:

Rebeca llevó a Issac a Quien engendró a Jacob, quien luego engendró a las doce tribus de Israel, cada una bendecida en su generación en convenio con Dios Todopoderoso. Raquel llevó a José que salvó al mundo en ese tiempo de hambruna como Primer Ministro de Egipto. Samuel dirigió la nación de Israel como un gran profeta, ungiendo tanto a Saúl como a David como reyes de Israel. Juan el Bautista anunció y bautizó al Cristo.

Busca en tu corazón y espíritu y haz estas preguntas:

¿Cuál es tu capacidad?
¿Cuál es tu limitación?
¿Cuán desesperado estás por que tu destino se cumpla?
Finalmente, ¿a qué esperas?

Jesucristo, el Hijo de Dios, ujillo la salvación para todos los que creen, a través de su muerte y resurrección.

Amigos, deben luchar por su destino en Dios.

¡Que Dios te bendiga! Si son bendecidos, compartan esta palabra, den una ofrenda en su altar y disfruten del cambio que es suyo en Dios! ¡Busca nuestra próxima serie, Creciendo en Él Señor, para ser entregada a ti! Si te gusta, envíanos un comentario o comunícate con nosotros en cualquiera de nuestras plataformas de redes sociales a continuación.

Para escuchar una poderosa palabra de exhortación, y ser catapultado a tu destino, ver este video por el fundador de RN, el profeta Shyju Mathew, para cambiar cada limitación que está obstaculizando tu destino!