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[Traducción: Inglés | Francés ]

[Esta es la continuación del blog ¿Cuándo una bendición se convierte en cautiverio?]  

Ahora Moisés estaba cuidando el rebaño de Jetro, su suegro, un sacerdote de Madian. Y dejó el rebaño lejos del monte y subió a Horeb, la montaña de Dios. Allí un ángel de Dios se le apareció a él a través de una zarza ardiendo en llamas. Moisés al ver aquello pensó, iré hasta allí y veré esa extraña visión ¿Por qué no se quema ese arbusto en llamas?

La clave es esta: Dios fue quien envió a Moisés al campo, allí Moisés encontró el monte de Jehová. Y Dios usó la zarza ardiente para llamar la atención de Moisés.

Moisés trató de ignorar el arbusto. ¡Mas ese fue el momento cuando Dios llamó a Moisés por su nombre! Cuando Dios vio que él fue hasta allí para mirar, lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!”

Y Moisés le dijo: “Aquí estoy”. Dios nunca usa la misma vía de comunicación con su pueblo. Él le habla de diferentes formas, y si es necesario usa una zarza en llamas.

Moisés primero no entendía porque no había visto la zarza. Cuando se acercó no solo escuchó, sino que también lo vio. Esa es la clave.

Tú no comprendes lo que Dios tiene preparado para ti, acércate a Él con humildad, y busca su presencia, ten hambre de su presencia. ¡Busca su rostro!

Arbustos espinosos alrededor nuestro.

Cuando estés en medio del salvajismo del mundo tendrás espinas, así como aquel arbusto. En este mundo vemos personas ásperas como la salsa en medio de la selva, no importa cuántos los ames ellos no cambiarán. ¿Por qué? Por la atmósfera áspera en la que han crecido. No te apartes de ellos. ¡Ámalos, el amor puede conquistarlo todo!

A Dios no le importa que el arbusto tenga espinas. Así mismo es contigo, Dios te ama, no le importa cómo eres.

Tan alto como puedas subir su montaña, Él derramará su fuego sobre ti.

Todos pueden ser usados por Dios y hacer historia.

¿Has pensado alguna vez que no estás altamente calificado para ser usado por Dios? La Biblia es tanto para pecadores, como para santos, así que no importa tu condición, sube la montaña.

¡Dios tiene un gran destino para ti! El Padre te ama tanto que, si estás dispuesto a quemarte por Él, para aprender de Dios en todas las cosas, Él te podrá usar para cosas que tú nunca imaginaste. Las personas se sorprenderán de los resultados, de las cosas que Dios ha hecho en ellas. Tú serás transformado por el poder del Espíritu Santo.

¡Da vida en abundancia a tu destino! Proclama lo siguiente: Soy amado por el Dios de las alturas, Él me ama tanto, que ha elegido perseguirme y su Hijo, Jesús está loco de amor por mí. Di: ¡Gracias Jesús!

El plan de Dios para quienes lo aman a Él.

Puedes preguntarte, ¿por qué algunas profecías pasan de ti? ¿Por qué no se manifiesta mi destino? ¿Por qué no soy usado por Dios? ¿Por qué? ¿Por qué?

Hay un plan impreso, un plan de Dios para nosotros. ¡Nosotros estamos expectantes, emocionados con ese plan! Sin embargo, entre ese plan y el proceso hay un profeta, un mensajero, alguien que Dios manda para recordarte cuál es el proceso y cuál será el producto final. Los profetas no son enviados de Dios para decirte las cosas que te agradan. El objetivo de los profetas es hacerte incomodar hasta que salgas de tu zona de confort. Ellos no son comunicadores motivacionales.

Cada plan conlleva a un proceso. El proceso es el lugar donde el plan se pone de manifiesto de manera que el producto final puede ser visto. ¡Pero ten cuidado! Aquí es donde tienen lugar las ofensas, por eso a muchas personas no les gusta el proceso. Mas es el proceso el que te prepara para tu destino.

Cada proceso termina en un producto. Muchas personas detienen el resultado final porque no les gusta el proceso. A las personas no les gusta esperar. ¡Solo desean el resultado final, la bendición! Sin embargo, ese producto final necesita un proceso. Y la disciplina es el proceso. Debemos someter nuestra agenda personal a una misión superior.

Esto es lo que te prepara para tu destino.

Estamos al punto de ver lo que Dios ha preparado para nosotros. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. (1 Corintios 2:9)

Permite que esta sea tu oración de hoy: Jesús dame la fe que necesito para levantarme. Dame humildad para perseguirte. Deseo ver lo que Dios ha preparado para esta generación.